Las distancias acercan.
Me he propuesto tomar del cajón la armónica que hace unos años nombré por Josephine (Imaginé que siendo tan brillante a ninguna armónica con ese nombre podría gustarle el cajón dónde se guardan los centavos).
Volví a la cama esperando hundir mi cabeza entre las sábanas y, quizás, por algún modo y un determinado hacer sin coherencia ni sentido, al sentir mi rostro al otro lado pudiese sentir el tuyo y regresar a ese lugar al que nunca fuimos. Por que a la franqueza no se le puede decir que el tú y yo del que hablamos alguna vez haya existido.
Percibo todo lo que vivimos y no pasó. Ese pedazo que fabricamos sin tocarlo e ignoramos mientras todo lo demás p a s a b a .
Me planteo transmitirte mi sentido a esa mañana y decirte como muchas otras veces sin las palabras que no puedo decir, cuanto me gustaría suceder contigo. Sucederte a ti. Suceder en alguno de los paralelos que dividen la tierra pero sucedernos si me accedes por decirlo, por decir.
Y no es que tu seas un segundo que giró hacia otra curva en ese lapso en el que respiro, es que hay tantos giros y líneas y paralelos en cualquier segundo que, has sido, sin así permitirme decírtelo. Se le ha visto a tantas letras juntarse sin producir ningún ruido que de nada me hubiese valido usarlas a voz alta sin antes, tú, paralelo ó lejano a mi, lo hubieses sentido.
Me he propuesto tomar del cajón la armónica que hace unos años nombré por Josephine (Imaginé que siendo tan brillante a ninguna armónica con ese nombre podría gustarle el cajón dónde se guardan los centavos).
Volví a la cama esperando hundir mi cabeza entre las sábanas y, quizás, por algún modo y un determinado hacer sin coherencia ni sentido, al sentir mi rostro al otro lado pudiese sentir el tuyo y regresar a ese lugar al que nunca fuimos. Por que a la franqueza no se le puede decir que el tú y yo del que hablamos alguna vez haya existido.
Percibo todo lo que vivimos y no pasó. Ese pedazo que fabricamos sin tocarlo e ignoramos mientras todo lo demás p a s a b a .
Me planteo transmitirte mi sentido a esa mañana y decirte como muchas otras veces sin las palabras que no puedo decir, cuanto me gustaría suceder contigo. Sucederte a ti. Suceder en alguno de los paralelos que dividen la tierra pero sucedernos si me accedes por decirlo, por decir.
Y no es que tu seas un segundo que giró hacia otra curva en ese lapso en el que respiro, es que hay tantos giros y líneas y paralelos en cualquier segundo que, has sido, sin así permitirme decírtelo. Se le ha visto a tantas letras juntarse sin producir ningún ruido que de nada me hubiese valido usarlas a voz alta sin antes, tú, paralelo ó lejano a mi, lo hubieses sentido.
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