coloque tu voz sobre el viento, coloque tu mirada sobre recipientes de agua salada... Una simple y sumisa excusa más para no tener que morirme al despedirme.
déjame contarte que eres el huésped de mis horas, el que toca la puerta desasiendo las partituras de la canción aprendida. Eres el acierto en mis ojos de agua, lodo y musgo... Te dejo la verdad servida en la mesa, verdad que te invita a probar todos mis sitios.
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