tenia la esperanza de que mis piernas no temblarían al mirarte de nuevo, que mi lengua no se enredaría con esos ojos tan tuyos. Estábamos equivocados, pensábamos que iba a poder con esto, que era lo suficientemente fuerte. Dos almas ilusas, una más que la otra, porque hoy, después de mirarte como lo hacia antes, después de bajar la mirada, hoy, intentando esconder la temblorina en mis manos, me di cuenta, que hoy más que nunca, te extraño. ................ Bendito, y maldito orgullo, que me aprieta el corazón y me pisotea la mente con sus múltiples "tu vales más".
he encontrado mi propio infierno personal.