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Mostrando entradas de octubre, 2012

aquella mujer.

Ella estaba sentada en un ciervo, miraba despacio, con ternura, los ojos de aquella mujer le habían hecho pensar en la vida implacable, desesperada, ciega de amor, en el salvaje mar de la falsedad había dejado a su siervo amarrado a un árbol pero el esperaría, ansioso, aquel corazón  roto... corría, nadaba, y no la alcanzaba mientras el tiempo le mentía a aquel ciervo pero, el esperaría, ansioso, aquel corazón roto... ilusionada, ciega de amor, atrapada por aquella dulce voz, camino para llegar a aquel dolor, ese al que le llaman amor. pero, el esperaría, ansioso, aquel corazón roto...

aquí adentro.

las miradas calman el hambre las tinieblas toman el poder noche obscura quebrantando corazones. he caído ya la sangre derrama entre tus dedos eres libre ya no hay cuerpo, solo eternidad. grita fuerte mi demonio, hoy estamos solos, no hay quien nos pueda juzgar y en las tinieblas, ¿me salvaras?, y en el amor, ¿me rescataras?, hoy llego la destrucción de nuestra paz ya no grites, nadie escucha en la soledad.