déjame contarte que eres el huésped de mis horas, el que toca la puerta desasiendo las partituras de la canción aprendida.
Eres el acierto en mis ojos de agua, lodo y musgo...
Te dejo la verdad servida en la mesa, verdad que te invita a probar todos mis sitios.
Eres el acierto en mis ojos de agua, lodo y musgo...
Te dejo la verdad servida en la mesa, verdad que te invita a probar todos mis sitios.
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